
Conociendo a los artistas seleccionados
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Arteconectados
La Fundación Alberto J, Trabucco, dependiente de la Academia Nacional de Bellas Artes, organiza este Premio anual, y alterna entre las disciplinas Pintura, Grabado, Escultura, Dibujo y Otros Soportes. En cada edición se invita a 10 artistas de todo el país. El jurado, compuesto por Académicos, otorga un único premio adquisición, y la obra premiada es donada a un museo nacional, provincial o municipal de nuestro país.
Este Premio, de carácter consagratorio, implementado en 1993, sucede al Premio Palanza otorgado por la ANBA desde 1946. Las disciplinas se alternan año a año y los 10 artistas invitados a participar al Premio son seleccionados por la Comisión de Artes Visuales de la ANBA.
Este año la disciplina es Pintura, y la sede es el Espacio de Arte de la Fundación OSDE. La inauguración del Premio Trabucco está programada para el día Jueves 5 de marzo a las 19h en @fundacionosde. Por ahora presentamos a los artistas invitados para esta edición:

VALENTINA ANSALDI (Buenos Aires, 1994)
Es Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Asiste a las clínicas de obra de Gabriel Baggio, Pablo Siquier, Leila Tschopp y Verónica Gómez. En el 2018 recibe la Beca Creación por parte del Fondo Nacional de las Artes y el Primer Premio Estímulo de Pintura Banco Central. Ha participado en diversas exhibiciones, tanto dentro del país como internacionalmente. Una de sus pinturas fue seleccionada para el adquisición y donación al Museo de Arte Moderno de Moscú (MMOMA), siendo la primera artista argentina en formar parte de esta colección.
Su producción se basa en la representación de parques y jardines que escapan al acelerado ritmo de la vida moderna. Espacios cerrados que se abren, propician la abstracción del pensamiento, un recreo visual, el anhelado ocio. Su pincelada impersonal, finas capas de pintura una al lado de la otra, sin superponerse, componen formas orgánicas y sintéticas. Así, materializa paisajes emocionales que transitan entre lo terrenal y lo onírico, introduce a quién observa en una atmósfera de contemplación y misterio y, a su vez, a cruzar la delgada línea entre lo real y lo imaginario.

CAROLINA RAQUEL ANTICH (Rosario, 1970)
Se formó en la Academia de Bellas Artes de Rosario y continuó su perfeccionamiento en programas dirigidos por Guillermo Kuitca (Fundación Proa, Buenos Aires) y Hamish Fulton (Fundación Ratti, Como). En 2005 participó en el Premio para el Arte Joven Italiano en la 51ª Bienal de Venecia. Ha sido finalista del Premio 5 Officina Saffi (Milán, 2024), del Premio Azcuy (Buenos Aires, 2020) y del Premio Faenza (2015), entre otros. Su trabajo ha sido expuesto internacionalmente en muestras individuales y colectivas. Entre sus exposiciones recientes se destacan Ensayo (Rosario, 2024), Este Arte (Uruguay, 2022), Somehow (Tokio, 2018), Unforgettable (Musée Hamaguchi Yozo, Tokio, 2018) y Quarzo (Buenos Aires, 2017). Asimismo, ha participado en Presi perincantamento (Centre de Création Contemporaine Olivier Debré, 2024), la Bienal Internacional de la Mujer (Trieste, 2021) y la Cuadrienal de Roma (2008). En 2025 realiza una obra site-specific de gran escala concebida especialmente para un espacio público-privado (Buenos Aires 2025). Sus publicaciones incluyen Un)Known Territories (2024), Ri-Nascite (2024), Le opere della Collezione Bevilacqua La Masa (2022), Silent Transformations (2021) y catálogos monográficos en Tokio, Buenos Aires, Lugano y Vicenza. Desde 2014, sus imágenes ilustran las portadas de las novelas de Banana Yoshimoto para la editorial Feltrinelli en Italia y para Grove Atlantic en Estados Unidos. Vive y trabaja en Venecia, Italia.
"Mi práctica, que se mueve entre la pintura y la escultura en porcelana, toma forma a partir de una investigación sobre el hacer pictórico, entendido como dispositivo de pensamiento y reflexión. Lo que me interesa explorar son sus artificios, que de simples herramientas técnicas se convierten en aquellas condiciones que me permiten dar cuerpo a la imagen. La pintura se vuelve así un campo operativo en el que gesto, materia y superficie actúan conjuntamente, generando un espacio de interrogación más que de representación.
Cada escultura tiene su origen en la pintura. Las esculturas son momentos extrapolados de la pintura que se materializan. El trabajo nace de una progresiva eliminación de los detalles que considero insignificantes. Un movimiento en sustracción orientado hacia la síntesis; un haiku de la pintura, que deja solo aquello que reconozco como absolutamente esencial.
Trabajo el vacío como una presencia intensa que permite al silencio manifestarse espacialmente. Qué queda de un cuadro cuando se le despoja de perspectiva, composición y detalle? Paisajes reducidos a zonas primordiales y atmósferas mentales más que físicas derivan en una reflexión pictórica que reconstruye ambientes de experiencias solitarias y descubrimientos inaugurales. Privados de afirmaciones programáticas, los personajes son figuras liminales y ambiguas en los lugares que habitan.
Muchos de mis trabajos cuestionan nuestra relación con la naturaleza y el lugar que ocupamos en el mundo: una invitación a suspender la mirada habitual y abrirse a otra nueva perspectiva. El agua es a menudo el lugar – la base o el soporte – del acontecimiento: un espacio, ante todo pictórico, que me permite sustraerme de ofrecer indicaciones y respuestas definitivas. "

JUAN ASTICA (Santiago de Chile en 1953)
Vive y trabaja en Buenos Aires. Comienza sus estudios en la capital chilena con Rodolfo Opazo y luego continúa en Buenos Aires en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova y los talleres de Ceferino Rivero Rodrigo, Aurelio Macchi y Maw Chyuan Wang. Ha recibido, entre otras, las siguientes distinciones: Primer Premio del Salón Nacional (2016), Segundo Premio Banco Nación (2015), Segundo Premio Banco Central (2008) y Gran Premio UADE (2006). Desde 1973 ha realizado numerosas muestras individuales en distintos espacios. Sus obras se encuentran en numerosas colecciones públicas y privadas como la del Museo Nacional de Bellas Artes, Museo de las Américas, Museo Sívori y el Museo Franklin Rawson.
Si busco un nombre para el resultado de lo que hago, en cuanto a imagen se refiere, diría que se trata de una suerte de abstracción orgánica. Pero como concibo a la imagen, como una ventana hacia lo desconocido, como un posible contacto con lo maravilloso, como un punto de partida para nuevas reconstrucciones u destrucciones, todo el énfasis y la atención están puestos en los procedimientos de trabajo.
Como bien decía Cy Twombly, “la pintura es como un sistema nervioso. No es una descripción, sino algo que está sucediendo”. Como metodología central, he desarrollado verdaderos programas de trabajo en forma de series, para a través de ellas, estudiar la compleja conjunción de factores que conducen al llamado “hecho pictórico”.
El eje principal de esta práctica, se asienta en la atención respecto de la relación entre los materiales, la dinámica de la inteligencia corporal, y la idea. El color y su materialidad, por un lado y las dinámicas del movimiento cuerpo-materia a través de una superficie plana, el otro.
El trayecto, plagado de espejismos, es el espacio-tiempo para tomar decisiones permanentemente entre dudas y contradicciones. El resultado es, por lo tanto, un punto de llegada y de partida a la vez. Es solo el hecho consumado de una imposible intención.

ALEJANDRA FENOCHIO (Buenos Aires en 1962)
Se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y estudió pintura con Luis Felipe Noé. En los años ‘80 y ‘90 participó activamente en el under porteño, y más tarde colaboró en intervenciones de arte político junto con León Ferrari, el grupo Etcétera y organizaciones sociales del barrio de La Boca, donde vive y trabaja desde hace 30 años. En 2021 obtuvo el Primer Premio Pintura del Salón Nacional de Artes Visuales. En el 2025 tuvo su primera exhibición individual en el MNBA. Paralelamente trabaja como ilustradora, y en la actualidad está preparado su próxima exhibición de grabados en el MBQM.
Su obra destaca el firme compromiso con la pintura, enlazándose con una rica tradición argentina de arte social. Sus obras revelan una narrativa en la que las problemáticas sociales son llevadas a la luz.
“Alejandra Fenochio pinta el detalle inadvertido que nadie mira, que pocos ven. Vuelve inmenso y sorprendente lo pequeño, lo cotidiano, lo desechado, lo humilde: vidrios rotos de un frasco o una copa caídos, un trozo de manguera, un puñado de frutillas o una mandarina mostrando su húmedo corazón frutal, caracoles de río, flores silvestres. Ensaya un montaje en el que la pintura se sale de cuadro, desborda su límite para diseminarse y continuar en otras telas proponiendo constelaciones sutilmente inesperadas.”

YUYO GARDIOL (San Carlos Centro, Santa Fe, 1980)
Es artista, gestora y curadora. Licenciada en Bellas Artes de la Facultad de Humanidades y Artes (U.N.R.) Es fundadora y directora de Crudo arte contemporáneo, del programa de formación para artistas Taller Compartido, y de CRUDO residencias. Realizó clínica de obra con Eduardo Basualdo y Ana Gallardo, entre otros. Fue seleccionada en el Programa de artistas 2025/26 de Fundación HITO Cultural; en el 102° Salón anual nacional de Santa fe, Rosa Galisteo 2025; en el 112° del Salón Nacional de Artes Visuales 2025. Recibió el Premio in situ, otorgado por los coleccionistas Joaquín Rodríguez y Abel Guaglianone (Pinta Baphoto, 2023) y el del FNA en el LXIX Salón Nacional de Rosario, 2015. Actualmente, vive y trabaja entre Rosario y Buenos Aires, Argentina.
En mi obra reflexiono sobre el paso del tiempo, el equilibrio, la fragilidad, lo permeable que somos al entorno. Obsesionada por la potencia de lo simple y cotidiano, indago en las posibilidades de materializar estos conceptos en múltiples lenguajes: esculturas, instalaciones, performances, acciones, videos, fotografías. Suelo explorar diferentes materialidades, cerámica, cristal, telas, hierro, arena, ramas. Busco hacer tangible lo intangible, congelar momentos y sensaciones. Intentando capturar dibujos en el agua.

VERÓNICA GÓMEZ (Buenos Aires, Argentina, en 1978)
Artista y docente. Profesora Nacional de Pintura (ENBAPP) y licenciada en Artes Visuales. Recibió las becas de Clínica de Artes Visuales, C. C. Rojas (2006), Programa Intercampos, Espacio Fundación Telefónica (2005), Beca a la Creación, FNA (2004 y 2012), y beca Pollock-Krasner Foundation NY (2016). Participó en muestras individuales y colectivas en Argentina y el exterior. Obtuvo los premios: Primer Premio Adquisición LXIV Salón Nacional de Rosario, Museo de Bellas Artes “Juan B. Castagnino”, Mención de Honor Premio Braque, Museo de la Universidad de Tres de Febrero (2013), Primer Premio XXI Premio Klemm a las Artes Visuales (2017), Premio Adquisición 8M 2022, CCK, Premio Semana del Arte 2022 , Gran Premio Adquisición Fondo Nacional de las Artes (2022), XVI Premio de Pintura Banco Central (2023). Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Arte Moderno de Buenos Aires, Banco Supervielle, Castagnino-MACRo, Palais de Glace, Fondo Nacional de las Artes, Banco Central de la República Argentina, Colección Balanz, Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson y colecciones privadas.
“En la obra de Verónica Gómez se cruzan la pintura metafísica de Spilimbergo, el terror gótico y la clase media argentina nacida a mediados del siglo XX. Hasta podría decirse que de modo subrepticio su serie “La casa de las niñas inusuales” participa de un tratado ornamental dedicado al estamento insignia de la movilidad social ascendente. Allí están los pisos de parquet, los laminados que aparentan mármol, las cerámicas símil granito, las camas con respaldo de madera torneada…”.

MARTINA KRAPP (Buenos Aires, 1981)
Es Licenciada en Artes Visuales por la Universidad Nacional de las Artes. Realizó residencias artísticas en la Fundación Armando Álvares Penteado (FAAP) y en Ateliê397, en São Paulo, Brasil, y en Can Serrat, en El Bruc, Barcelona, España. Entre sus exposiciones individuales y colectivas recientes se destacan Teorema sobre la gravedad, Galería ODA Oficinas de Arte (2025); Em Deslocamento, Edificio Lutetia, São Paulo (2023); Mil Pieles, MU–Museo Urbano, Espacio Hospital Penna (2022); exposiciones en MACA Junín (2022), Casa Victoria Ocampo – Fondo Nacional de las Artes (2020), y Mi sombra es un hueco en la tierra, Galería Alejandro Bustillo, Banco Nación (2019). Ha participado además en muestras realizadas en el Fondo Nacional de las Artes – Casa del Bicentenario, Galería Pasaje 17, Consejo Federal de Inversiones, Fundación ICBC y Fundación Esteban Lisa. Fue artista seleccionada en el XVI Salón de Artes Visuales Junín (2021) y en el XIII Premio de Pintura BANCOR (2020). En 2018 recibió el Premio Estímulo del Fondo Nacional de las Artes. Asimismo, integró la Selección de la Bienal Federal de Pintura CFI (2017) y del Concurso Nacional de Pintura del Fondo Nacional de las Artes (2017).
Las pinturas de Martina Krapp se construyen como escenas abiertas a la pesquisa. No ofrecen una lectura inmediata ni disponen de pistas evidentes: invitan a una observación detenida, casi detectivesca, en la que el sentido se revela de manera fragmentaria. El espacio pictórico funciona como un escenario en suspensión, estable y silencioso, donde cada plano, cada superficie y cada relación cromática sostienen una tensión latente.
En algunos casos, las estructuras y composiciones estáticas, por su escala, remiten a la idea de paisaje, aunque no desde la representación directa, sino desde su construcción espacial. Los planos se organizan como recortes, como papeles desplazados que sugieren una mirada parcial, situada en un ángulo elegido. En este sentido, la pintura dialoga con lo fotográfico: no desde el color como dato expresivo, sino desde la luminosidad como eje estructurante de la imagen. Es el valor lumínico el que antecede y organiza lo cromático.
Los colores —muchas veces rebajados, otras atravesados por una luminosidad casi artificial— operan como campos de oposición que estabilizan el espacio sin volverlo rígido. Esa estabilidad no implica dureza, sino una forma de sostén espacial que permite que la imagen se mantenga en un estado de pausa y extrañamiento.
Los títulos introducen señales mínimas, puntos de anclaje que orientan la percepción sin clausurarla. Funcionan como elementos de reconocimiento dentro de un campo fragmentado, donde el todo no se presenta de manera directa. Este procedimiento remite a estrategias presentes en la historia de la pintura, en las que un detalle reconocible reorganiza la lectura del conjunto, desplazando el sentido hacia la periferia para luego devolverlo a la estructura. Si bien pueden aparecer ecos del surrealismo metafísico, el interés no radica en la cita estilística, sino en la construcción de un espacio mental: un lugar donde lo visible y lo oculto, lo fragmentado y lo estructural, conviven.

AD MINOLITI (Buenos Aires, 1980)
Realizó el profesorado en pintura en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y luego estudió con Diana Aisenberg. Fue agente del Centro de Investigaciones Artísticas desde 2009, año en que también cofunda el grupo PintorAs. Además de haber ganado más de siete premios en Argentina, como el Premio Nacional de Pintura Banco Central, el premio Arcos Dorados y UADE Art Institute, ha recibido becas del Ministerio de Cultura de Argentina, el Fondo Metropolitano de Buenos Aires, Fondo Nacional de las Artes y el FONCA Conaculta de México, entre otros. Ha realizado varias residencias como RIAA Ostende, Gasworks/URRA en Londres, FRAC Pays De La Loire en Francia, Casa Wabi en Mexico y Kadist Foundation en San Francisco. Su obra ha sido expuesta en galerías, instituciones y museos. También participó de la Bienal del Mercosur en Porto Alegre, Aichi Triennal en Japón y Front Cleveland Triennal USA.
Su práctica expande los límites, las posibilidades conceptuales y políticas de la pintura.
Entre la pintura, la instalación arquitectónica, la abstracción, la pedagogía y la ficción especulativa, construye sistemas visuales donde la geometría, la teoría queer y la imaginación sirven para repensar las estructuras que configuran cuerpos y mundos.

FÁTIMA PECCI CAROU (Buenos Aires en 1984)
Licenciada en Artes Visuales por la Universidad del Museo Social Argentino (UMSA) Buenos Aires, Argentina y estudiante de Historia del Arte de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Argentina. En 2015 fue becada en el Centro de Investigaciones Artísticas (CIA). Complementó su formación junto a las clínicas de obra ABE-ELE, coordinadas por los curadores Javier Villa y Carla Barbero (2020) y de Ana Gallardo (2013- 2015). En 2019 fue nominada a las becas Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO)- Grants & Commis. En 2020 fue invitada a la 12ª. Bienal de Mercosur de Porto Alegre (curaduría Andrea Giunta).
Ha obtenido el Premio Adquisición de Artes Visuales 8M (Centro Cultural Kirchner- Palais de Glace 2021); el Premio en Obra – Barrio Joven (ArteBA, Galería Piedras 2018) y el 1er. Premio Adquisición en Salón Nacional de Pintura de Reconquista (Santa Fe, 2019)
Ha participado en los premios de Fundación Federico Klemm, Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Fundación Itaú Argentina, Banco Central, Fondo Nacional de las Artes (FNA), entre otros. En 2019 edita su libro Femininjas (Ronda editorial, Argentina. 2019). Es parte de la Asamblea de Trabajadoras del Arte Nosotras Proponemos y participa en agrupaciones de activismo artístico.
Fátima Pecci Carou adopta la pintura para pensar el rol de las imágenes en la construcción del poder y la transmisión de ideas. Utilizando un repertorio de recursos y citas que incluyen la historia del arte, archivos fotográficos, el manga japonés o episodios autobiográficos, la artista compone pinturas en los que personajes femeninos de pose sexy, propone una revisión a contrapelo de la historia en clave feminista. El abordaje de temáticas cotidianas y domésticas desde el humor y la fantasía son también aspectos interesantes de sus obras.

PAULA SEDEROWICZ (Buenos Aires 1973)
Profesora Nacional de Pintura por la Escuela Prilidiano Pueyrredón (1996) y Licenciada en Artes Visuales por la U.N.A (2014) donde también se desempeña como docente. Desarrolla sus trabajos en distintos medios y soportes. Las intervenciones e instalaciones son en su mayoría de carácter efímero; mientras que dibujos, fotografías y pinturas forman parte de colecciones en Argentina y en el exterior. Entre las distinciones es becaria de: Activar Patrimonio de la Secretaría de Cultura de la Nación 2021; Fondo Nacional de las Artes 2016/2021, Embajada de Canadá 2006; Fundación Telefónica 2006 y Fundación Antorchas 2004. Realizó Residencias en Banff Centre for the Arts, Canadá 2006/ 2004 y en Portal del Sur, Uruguay 2018. Obtuvo primeros premios: Premio 8M Adquisición Secretaría de Cultura, 2023. Concurso de Pintura Quinta Trabuco, Secretaría de Vicente López 2022. Adquisición de la Secretaría de Cultura para el Museo Nacional de Salta 2014. Salón Nacional de Rosario 2009, Fundación Williams 2008, Fundación Patagonia 2005. Menciones en Salón Nacional de Artes Visuales 2017, Premio Fundación Klemm 2008; Premio Petrobras ArteB A 2008, y Bienal de Bahía Blanca 2007 entre otros.
“Casi todas las mañanas empiezo el día mirando el pronóstico del tiempo. Esa información me ayuda a organizar la jornada, pero también me permite anticipar el ánimo con el que transitaré el día. Con el tiempo, los algoritmos aprendieron mis intereses: me envían alertas por tormentas severas, advertencias de fenómenos extremos, noticias de catástrofes naturales. Me quedo observando esas imágenes; mapas, gráficos, modelos y simulaciones, con una mezcla de atención y fascinación.
La ciencia y la tecnología transformaron nuestra manera de mirar el espacio. Los satélites nos ofrecen perspectivas en movimiento, panorámicas que sobrevuelan y atraviesan atmósferas cambiantes. En mis pinturas recientes trabajo con múltiples puntos de vista, como si observara desde el aire: aparecen trombas, ríos voladores y masas de vapor, aunque sin perder del todo la línea del horizonte.
La pintura se vuelve así una forma simbólica de atrapar atmósferas. Frente a las visiones apocalípticas asociadas a este tiempo de crisis climática, me interesa insistir en la posibilidad de imaginar lugares bellos, todavía habitables.
En paralelo, desarrollo una serie de modelos: paisajes para freezer que abordan lo efímero desde otro lugar. Son piezas realizadas en hielo coloreado, pequeños dioramas pensados para una escala doméstica. Como un ejercicio de Land Art invertido: en vez de desplegar la obra sobre grandes territorios y apelar a gestos monumentales, aquí todo se condensa en una dimensión accesible, donde lo monumental se vuelve cercano.
Mi vínculo con el Sur se remonta a la infancia. Acampar allí era refugiarnos lejos de la ciudad. Recuerdo mirar una montaña de la mano de mi padre; esa escena aún me acompaña. Un paisaje también puede guardar secretos.
Las vistas varían y remiten al movimiento; el hielo, en cambio, inevitablemente se transforma. La presencia de los visitantes eleva apenas la temperatura de la sala: el descongelamiento comienza con mínimos destellos de humedad, gotas casi imperceptibles, y avanza lentamente hasta la desaparición de la pieza.
Pienso en la historia que se funde en el magma, en el tiempo que se derrite en cada glaciar.” Paula Senderowicz, algunas palabras de presentación, febrero 2026