
Novena Sinfonía de Beethoven Clásica del Sur cierra su Temporada 2025 con una de las obras cumbres de la música universal en la sede de la Gran Logia Masónica Argentina
6 y 7 de diciembre a las 20:00
Palacio Cangallo - Juan D. Perón 1242
SEDE GRAN LOGIA DE LA ARGENTINA DE LIBRES Y ACEPTADOS MASONES
Entrada: $25.000 - Alias para venta y transferencias:
CLASICADELSUR.MP La Compañía Artística Clásica del Sur cierra su exitosa Temporada 2025 con la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, una de las obras más ambiciosas de la historia de la música y de las más amadas por el público.
Con un elenco de destacados solistas y 110 artistas en escena, integrantes de la Orquesta Sinfónica Clásica del Sur y el Coro Clásica del Sur, la compañía corona un año que la tuvo como protagonista de una elogiada puesta de la ópera Carmen en el Teatro Avenida; dos funciones agotadas del Mefistófeles de Arrgo Boito; un ciclo de cuatro presentaciones a sala llena de Carmina Burana y una versión del Réquiem de Verdi que convocó multitudes en tres iglesias porteñas y colmó de público la Catedral de San Isidro.
Las funciones de la última sinfonía del gran compositor alemán, sin duda uno de los más importantes de la historia de la música, serán el sábado 6 y el domingo 7 de diciembre a las 20:00 horas en el Palacio Cangallo sede de la Gran Logia de la Argentina de los Libres y Aceptados Masones, bajo la dirección musical y general del maestro César Tello, con producción de Juan Carlos Montamat. Una obra universal que trascendió el paso del tiempo
Compuesta entre 1822 y 1824 y estrenada en Viena el 7 de mayo de 1824 bajo la dirección de Michael Umlauf, la Sinfonía N.º 9 en re menor, Op. 125, fue la última obra de este tipo escrita por Beethoven y se convirtió en un símbolo de la humanidad, la libertad y la fraternidad entre los pueblos.
En el marco de apertura hacia la humanidad que caracterizó las últimas obras del compositor alemán, la necesidad de una comunicación cada vez más directa lo llevó a sumar el sonido de las voces al instrumental.
El cuarto movimiento de la Sinfonía, que incluye la célebre “Oda a la Alegría”, con texto de Friedrich Schiller, marcó entonces un hito en la historia de la música al incorporar por primera vez la voz humana dentro de una obra de carácter sinfónico, uniendo coro, solistas y orquesta en un mensaje de esperanza universal.
Si bien la composición tomó solo los últimos dos de los 12 años que separan la obra de su predecesora, lo cierto es que Beethoven ya había expresado en 1793 su intención de componer un arreglo de la Oda a la alegría, de Schiller. En ese sentido, el primer intento tuvo forma de canción, en 1798; en 1808 escribió la fantasía Coral, que llegó a ser una pieza de estudio del final de la Novena Sinfonía. y en 1815 el compositor apuntó las pirmeras notas de lo que se convertiría en el tema del scherzo de la obra.
Aunque debido a su sordera, el creador no pudo dirigir el estreno de la obra, sí supervisó hasta donde pudo los ensayos, aunque finalmente fue Umlauf quien dio las instrucciones a los músicos para que no tomaran en cuenta las marcaciones del compositor, que aún sin oírlos pudo sifrutar de los aplausos de la audiencia, a la que saludó al finalizar la interpretación.
Desde entonces, la obra se ha interpretado como himno en momentos clave de la historia, y su melodía final fue adoptada además como Himno de la Unión Europea, consolidando su vigencia como una celebración del espíritu humano. Beethoven y la masonería: ideas de libertad y humanismo en la Novena Sinfonía
Aunque no existen documentos que confirmen la pertenencia formal de Ludwig van Beethoven a una logia masónica, numerosos musicólogos coinciden en que el compositor mantuvo un vínculo intelectual y estético con los ideales de la masonería, especialmente aquellos relacionados con el humanismo, la razón, la fraternidad universal y la aspiración a la libertad. Su círculo cercano incluía a figuras claramente identificadas con la tradición masónica en Viena, y gran parte del clima cultural en el que desarrolló su obra estaba atravesado por estos pensamiento ilustrados.
En este contexto, la Novena Sinfonía —y en particular el célebre Himno a la alegría sobre el poema de Friedrich Schiller— ha sido interpretada como una manifestación artística de esos principios: una música que celebra la unión de los pueblos, la dignidad del ser humano y la búsqueda de un ideal común. La elección de Schiller, cuya obra también estuvo asociada a corrientes ilustradas y masónicas, refuerza esta lectura.
Sin afirmaciones categóricas, pero con un consenso creciente entre los estudiosos, puede decirse que la Novena condensa el espíritu de una época en la que los ideales de fraternidad y libertad —centrales en el pensamiento masónico— se expresaron en el arte con una fuerza singular. Beethoven llevó esos valores al terreno musical con una obra que, casi dos siglos después, continúa siendo símbolo de unión, esperanza y humanidad compartida.
Ficha
Dirección musical y general: Maestro César Tello
Compañía Clásica del Sur Producción general: Juan Carlos Montamat
Solistas
Virginia Guevara
Laura Domínguez
Nicolás Sánchez
Bruno Sciaini Santoro
Orquesta sinfónica y Coro Clásica del Sur Sobre Clásica del Sur
La Compañía Artística Clásica del Sur, dirigida por el Maestro César Tello, desarrolla desde hace años un proyecto de difusión y actualización del repertorio sinfónico y operístico, con producciones que buscan acercar la música clásica a nuevos públicos sin renunciar a la excelencia interpretativa.
Tras los éxitos de El Réquiem de Verdi y La flauta mágica, esta versión de la Novena Sinfonía de Beethoven reafirma el compromiso de la compañía con una propuesta artística que combina emoción, accesibilidad y profundidad estética.



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