
Armadura de Seda Andrés Paredes
Curaduría: Carlos Herrera
Texto: Silvio Lang — Mariconaje guerrero
Artista invitado: Enmanuel López Genes
Inauguración: miércoles 21 de octubre · 19 h Galería Cott — Perú 973, CABA, Buenos Aires
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Armadura de Seda las formas de resistencia de la selva
Galería COTT presenta Armadura de seda, exposición individual del artista misionero Andrés Paredes, con curaduría de Carlos Herrera y el texto Mariconaje guerrero, de Silvio Lang. La exposición reúne dos cuerpos de obra de su producción reciente: Secreto abierto y anarcuírides. A través de estas series, el artista profundiza una investigación sobre las relaciones entre identidad, deseo y territorio, atravesada por la memoria cultural del litoral argentino y los saberes ancestrales vinculados con la selva misionera. En Secreto abierto, Paredes explora las experiencias de ocultamiento y revelación a partir de la figura del armario, construyendo un universo visual donde la memoria personal se entrelaza con el paisaje. En anarcuírides, desarrolla una taxonomía imaginaria de cuerpos híbridos realizados mediante técnicas de cestería en lianas, incorporando estrategias de supervivencia de diferentes organismos y elementos provenientes del carnaval y del universo drag. La exposición propone un recorrido por las posibilidades de transformación del cuerpo y la identidad, donde la naturaleza se convierte en un territorio de imaginación y resistencia. En la Sala de Proyectos Especiales, la galería presenta Luz mala, del artista paraguayo invitado Enmanuel López Genes. Una reflexión sobre la muerte, el valor y la transformación de la materia a partir de restos animales encontrados en el territorio paraguayo. Aunque se trata de dos universos visuales diferentes, ambas propuestas encuentran un punto de contacto en la capacidad de los materiales para cambiar de condición y adquirir nuevos sentidos. El territorio, la memoria y aquello que permanece —en el cuerpo, en los objetos y en los restos— aparecen como elementos desde los cuales ambos artistas construyen otras formas de mirar y de imaginar. Armadura de seda inaugura el miércoles 21 de octubre de 2026, a las 19 h, en Galería COTT, Perú 973, Buenos Aires.
Armadura de seda
En Secreto abierto, Paredes parte de la figura del armario como espacio de ocultamiento para imaginar un movimiento inverso: aquello que alguna vez debió permanecer en secreto encuentra la posibilidad de salir al encuentro del paisaje, de la memoria y de la propia historia. Sus ilustraciones, montadas en cajones de petiribí y atravesadas por la luz, construyen una atmósfera íntima y misteriosa en la que lo oculto comienza a hacerse visible.
En anarcuírides, esa experiencia se desplaza hacia una dimensión más colectiva y vital. A partir de saberes vinculados con la cestería en lianas y con el universo del carnaval y el drag —prácticas aprendidas en Misiones y Corrientes—, el artista desarrolla una serie de esculturas que entrelazan cuerpo, naturaleza, transformación y celebración.
Las obras recuperan saberes ancestrales y los convierten en herramientas para imaginar otras formas de habitar la identidad y proyectar nuevos futuros.
Entre el secreto que se abre y el cuerpo que se transforma, Armadura de Seda propone un recorrido por distintas formas de existencia que encuentran en el deseo, la imaginación y la memoria cultural una manera de afirmarse y reinventarse. El texto de sala, “Mariconaje guerrero”, escrito por Silvio Lang, acompaña y profundiza las distintas dimensiones conceptuales de la exposición.
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Luz mala de Enmanuel López Genes
Artista invitado — Paraguay
Curaduría: Carlos Herrera
En la Sala de Proyectos Especiales, Galería Cott presenta Luz mala, un conjunto de obras del artista paraguayo Enmanuel López Genes, concebido especialmente en diálogo con Armadura de Seda.
López Genes reúne osamentas de animales encontradas en campos y caminos de Paraguay y las interviene
minuciosamente con piedras de fantasía, perlas, mostacillas, cristales y elementos de bijouterie. A través de esta operación, los restos animales se transforman en objetos de una particular condición ornamental, situados en un territorio ambiguo entre la reliquia, la joya y el recuerdo.
En estas obras, la muerte no aparece como una imagen que deba ser ocultada, sino como una materia sobre la cual volver a mirar. La austeridad del hueso entra en tensión con el exceso del ornamento: aquello que fue abandonado adquiere brillo; aquello que parecía carecer de valor se convierte en objeto precioso.
La exposición recupera además ciertos imaginarios del territorio paraguayo, especialmente la plata yvyguy, tradición asociada a los tesoros enterrados, y la luz mala, esa aparición luminosa vinculada, en distintas versiones populares, con la presencia de los muertos y con riquezas ocultas.
En las obras de López Genes esta relación se invierte: el artista no encuentra una riqueza enterrada, sino restos de animales que transforma en tesoros visibles. Como señala Carlos Herrera, curador de la exposición:
“López Genes no intenta devolverles la vida a estos animales. Trabaja con aquello que queda después de la muerte y decide otorgarle otra condición. Las piedras son de fantasía, pero el hueso es verdadero. El brillo es artificial, pero la muerte no. En esa contradicción aparece una pregunta central: ¿qué hace que algo sea precioso?”
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Enmanuel López Genes (Asunción, Paraguay, 1979) es artista visual, profesor superior de Diseño y licenciado en Diseño Gráfico por la Escuela de Bellas Artes de Asunción. Su producción aborda las relaciones entre cuerpo, memoria, Eros y Tánatos, muerte y territorio, a través de técnicas y materiales diversos, entre ellos xilografía, impresión, radiografías y objetos recolectados.
En los últimos años ha profundizado una investigación sobre restos animales encontrados en el territorio paraguayo, incorporándolos a obras donde naturaleza, muerte y ornamentación entran en tensión. Paralelamente desarrolla actividad docente universitaria y mantiene una práctica artística independiente. Vive y trabaja en Paraguay.
La presentación conjunta de Armadura de seda y Luz mala propone así un diálogo entre dos artistas provenientes de erritorios diferentes —Misiones y Paraguay— y entre dos maneras de trabajar con aquello que persiste: el cuerpo, el paisaje, los restos, los saberes y la memoria.
En ambos casos, transformar es también una forma de mirar nuevamente. Lo que estaba oculto puede revelarse; lo que fue descartado puede adquirir valor; lo que parecía pertenecer al pasado puede convertirse en materia para imaginar otros futuros. Agradecimiento: Fundación y Colección de Arte Contemporáneo POPA (Poletti – Pappalardo)
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ARMADURA DE SEDA
Andrés Paredes (Argentina, 1979)
Curaduría Carlos Herrera
Texto Silvio Lang - Mariconaje Guerrero
Galería COTT
Perú 973, San Telmo, Buenos Aires, Argentina
Opening al público 21.10.2026
Se puede visitar de Martes a Sábados de 14 a 19 hrs. Hasta el 27.02.2027
Gabriel Cott - Director
+549 11 3260-7969 cottgallery@gmail.com
Galería Cott | Perú 973, Buenos Aires, Argentina
+54 9 11 3260-7969 | cottgallery@gmail.com | www.cottgallery.art
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Andrés Paredes. (1979)
El eje conceptual de su obra está marcado por la relectura contemporánea de la selva de la tierra que lo vio nacer. A partir de su investigación, materializa diversos insectos con unpunto en común: la transformación.
Expuso en diversos espacios como el Centro Cultural Recoleta, CCK (Centro Cultural Kirchner), Museo
Campo de Marco La Boca, Casa de América en Madrid, Convention Center en Los Ángeles durante el LA Art Show, Museo Provincial de Bellas Artes Ramón Vidal en Corrientes, Museo FAyD de la Facultad de Arte y Diseño en Oberá Misiones, Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC) en Rosario, Galería Samara en Houston, Museo Estévez en Rosario, Museo de Bellas Artes y el Museo ECO en Foz do Iguaçú, entre otros.
La producción de Paredes revela una considerable diversidad de recursos y operaciones artísticas que giran en torno a la Naturaleza y la transformación como eje central , la relectura del paisaje de la Selva Atlántica donde el artista nació y creció, las posibilidades de uso que ofrecen los materiales obtenidos del paisaje y el retrato de sus universos se definen en un abordaje particular de relaciones entre la naturaleza, la cultura propia de los habitantes de una tierra marcada por las fronteras y la historia con gran influencia de la cultura guaraní en la Provincia de Misiones, Argentina. Elije insectos que pasan por grandes transformaciones como mariposas, cigarras y libélulas, asentando en ellas la gran metáfora de la transformación al que todo ser humano aspira. propone un acercamiento poético a una experiencia colectiva propia de la zona, la condición de migrantes. Condición que es propia de los seres vivos, implica desplazamiento y una toma de decisión que contiene el anhelo de una mudanza que lleva premisas tales como elección, adaptación, asimilación o transformación para la continuidad de la vida. Es su propuesta artística el resultado de un trabajo constante y reflexivo en donde la exploración de técnicas artesanales, la búsqueda formal, la indagación constante y rigurosa han ido perfilando el difícil oficio de crear objetos visuales que no buscan describir ese pasado, sino que son el resultado de poner en acto el recuerdo pleno de emociones y felicidad a través de insinuaciones, sugerencias, restos. Utiliza los elementos de la tierra como marco teórico de investigaciones, que devienen en diferentes procesos y materialidades desde acuarelas con las espuma de una cascada, grandes pinturas con tierra y hasta enormes esculturas instaladas en el medio de la selva.
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TEXTOS
Mariconaje Guerrero
I. Fantasear en el monte
Por Silvio Lang
Mejor un hijo muerto que un hijo homosexual, ha sido la fantasía de exterminio de todo padre o madre normal. La criatura clasificada y desclasificada como homosexual es el cadáver de la familia. Un fracaso en la reproducción del futuro heterolineal. Ese “secretito familiar” a ocultar y desterrar en el armario. Lx hijx homosexual: “unx fusiladx que vive”, sobreviviente o zombi empujado a politizarse para re-existir. “Homosexualidad”, ha sido la denominación médica del mundo blanco eurocristiano para expulsar de sí y encerrar toda práctica de alteración de la sexualidad-reproductiva-de-la-pareja-ideal-heterosexualmonogámica.
Hetero/homo: un binarismo del pensamiento que cree que sólo existen varoncitos y
mujercitas, naturalmente. La homofobia -como tantas fobias exportadas por el Santo Oficio de la Inquisición en la colonización de estos territorios- ha sido el sentimiento inoculado que “encierra afuera”
la multiplicidad desordenadora que está “adentro”. El poder de la masculinidad colonial, encargada de ordenar qué es ser humano y qué no, consideró la homosexualidad un deseo salvaje. Andrés Paredes, con su serie de ilustraciones en acrílico, “Secreto abierto”, montadas en cajones de petiribí iluminados, de la mano curatorial de Carlos Herrera, propone reconfigurar la espacialidad doméstica del armario -o encierro homosexual- y sacarla a fantasear en el monte -entorno socio natural que lo parió. Andrés, nos abre el armario de su secreto salvaje.
Aunque, las estrategias de visibilización y su táctica de “salida del armario” han primado en las políticas liberacionistas de los movimientos del sexo, aprendimos que el trauma de exterminio no se supera, que la homo/trans/intersexfobia persisten en la base social, que la desposesión avanza para la mayoría de nuestras gentes cuir y que la asimilación fue un hechizo neoliberal. El capitalismo dispone del poder mágico de hacer de cualquier cosa una mercancía, incluso de la identidad. Desclasifica lo que no identifica para sus nuevos modos de expropiación y convierte los excedentes en vidas descartables. Hasta diseña extractivismos con lo descartado. Las ilustraciones de los esqueletos de “Secreto abierto”,
asistidas por la ilustradora tucumana Eugenia Correa, indican un tiempo de des-esencialización de nuestras identidades disidentes neoliberalizadas. Anhelan un reconocimiento y expansión de entrelazamientos cósmicos con la naturaleza. “Salir del armario” del binarismo blanco homo/hetero es abrir la puerta a fantasear un mundo más allá de la vida de lo humano.
Si bien, Andrés, nació y se crió entre montes nativos de la selva subtropical de la ciudad de Apóstoles
(Misiones), no elige sus propias imágenes de infancia para retratar el territorio y hacer esta autobiografía. Trae a la metrópolis un tiempo anterior. Un tiempo antes de la Argentina, incluso: el tiempo de la colonización española y la fundación de Apóstoles con la ocupación territorial de las misiones jesuíticas de la Iglesia Católica. El fondo selvático donde se pasea la figura del esqueleto del cadáver homosexual, con su armario a cuestas, es una transportación crítica de los grabados y xilografías europeos del siglo XVII. Es decir, representaciones visuales desde la perspectiva del héroe colonizador. Con ellas las sociedades eurocristianas imaginaron el “nuevo mundo”. Ninguno de sus realizadores había pisado jamás el territorio amerindio. Creaban los grabados en talleres de Alemania o Flandes, basándose, en crónicas y bocetos muy rudimentarios de los exploradores coloniales, bajo los cánones estéticos del clasicismo y el manierismo euroblancos.
En la percepción colonial la selva es una masa ininterrumpida de “bosques antiguos” o primarios, es decir, sin interacción humana. “El colono hace la historia. Su vida es una epopeya, una odisea. Él es el principio absoluto” (Frantz Fanon). La selva fue concebida y visualizada por la colonialidad como un terreno de recursos ilimitados, disponibles para la explotación capitalista. Tabula rasa: tierra anulada, tierra virgen. El mapa colonial blanquea y homogeniza la selva para violarla y, así adiestrar a los pueblos indígenas que la habitan, exterminarlos sin culpa cristiana, borrar sus existencias, sus cosmovisiones, sus relaciones transformativas con el entorno biodiverso, sus derechos territoriales.
La salida al arroyo Chimiray del cadáver homosexual pasa por: la venia de una yarará; un juego de casita de muñecas, entre calaveras animales y pelotas de futbol; prácticas sexuales gay como el cruising/tetera o vagabundeo sexual en espacios públicos y el pit licking u olidas y lamidas de axilas; la práctica crossdressing o transformismo de género; hasta un “inefable” autorreconocimiento frente al espejo. También, allí, las ancestralidades guaraníes realizaban sus vagancias. Lxs guaxus (homosexuales) se daban amor en medio de serpientes, monos, pájaros, insectos, lobitos de río y mariposas multicolores. La ocupación colonial católica impuso a las formaciones de deseo y parentescos de lxs guaraníes el binarismo heterosexual de género a un pueblo de géneros neutros. Mediante patrullajes nocturnos en las calles, azotes, penitencias públicas y el borramiento de palabras del idioma nativo asociadas a “pecados de la carne, los curas, impusieron: monogamia contra poligamia, castidad contra diversidad de prácticas sexuales en público, prohibición del divorcio y refacción de viviendas para controlar la intimidad indígena. Son esas “aberraciones demoníacas”, esas “sexualidades salvajes” que los transfeminismos y los movimientos del sexo contemporáneos venimos reivindicando hasta hoy. Otra vez, amenazadas de extinción por las nuevas caras fascistas del capitalismo colonial.
El colonialismo es siempre un choque violento que reverbera más allá del momento de la colisión. La asimilación, aunque se insista, nunca se completa. Siempre quedan sentidos sin codificar, ruidos o “cacofonías del colonialismo” (Jodi Byrd), que perturban la inteligibilidad del colonizador. Los procesos de “criollización” (Sylvia Winter) no logra la fusión ni la domesticación de la vida cotidiana. Principios de resistencia, subversiones culturales al sistema dominante germinan en cualquier lugar y momento. Enlazando los grabados europeos con el humor ácido marica; las prácticas sexuales gay, en diálogo con los muertos guaxus; el armario doméstico desbordado de objetos tanto traumáticos como eróticos, Andrés, practica una desarticulación colonial. Desmonta el mundo hetero/homo, desactiva la fobia al cosmos y acepta la naturaleza de lo salvaje: figura y fondo de las ilustraciones se entremezclan y confunden entre sí como lianas. De este modo, “Secreto abierto”, libera una autobiografía no personal sino territorial contracolonial. ¿Acaso, prefigura esa cosmogonía tercermundista del mariconaje guerrero, que ensoñó Pedro Lemebel en su loco afán?:
Quizás, América Latina, travestida de traspasos, reconquistas y parches culturales -que por superposición de injertos sepulta la luna morena de su identidad- aflore en un mariconaje guerrero que se enmarca en la cosmética tribal de su periferia. Una militancia corpórea que enfatiza desde el borde de la voz un discurso propio y fragmentado, cuyo nivel más desprotegido por su falta de retórica y orfandad política sea el travestismo homosexual que se acumula lumpen en los pliegues más oscuros de las capitales latinoamericanas.

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"Armadura de seda"
Andrés Paredes en COTT
21 de octubre
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Andrés Paredes en COTT
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